MANUEL FERRER

Blog personal de Manuel Ferrer Muñoz


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Piratería en la red

La noche del jueves al viernes se produjo el ataque de un hacker a mi cuenta de correo: de una parte se ha enviado un mensaje en el que supuestamente solicito dinero como consecuencia de un falso percance ocurrido en el curso de un viaje; y, de otro lado, he perdido todos los mensajes: tanto los de entrada como los de salida. Afortunadamente se han salvado muchos contactos, aunque en todos se han introducido distorsiones y destrozos, por lo que aún no he podido prevenir a casi nadie de lo ocurrido.

Además de expresar mi malestar por el equívoco que haya podido causar ese acto de piratería, ruego que acusen recibo de este escrito, de modo que disponga de la certeza de que recuperamos la comunicación, y pueda reconstruir la lista de contactos con la información de que antes disponía.

Si alguien ha vivido esta penosa experiencia y ha logrado recuperar su historial de correo, le agradeceré que me diga cómo lo logró.

Como medida de precaución he creado dos nuevas cuentas de correo, a las que agradeceré que se dirijan en lo sucesivo: manuelferrermu@yahoo.com y ferrermuma@gmail.com

También quiero aprovechar para decir que en breve cerraré la cuenta de Facebook del Centro Europeo de Estudios sobre Flujos Migratorios, ya disuelto, que sustituiré por otra a mi nombre: http://www.facebook.com/home.php?ref=wizard.

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Precisar no es rectificar

A instancias de una buena amiga, profesora universitaria, he retirado la carta abierta al presidente Correa en la que lamentaba el escaso talante aperturista de algunas universidades ecuatorianas; o, mejor dicho, de los responsables de comunicación de ocho universidades del país, aparentemente insensibles al interés manifestado por profesores foráneos por acogerse a la generosa invitación del Ejecutivo de Ecuador y trabajar codo con codo con sus colegas ecuatorianos en la elevación del nivel educativo del país.

Debo advertir, además, que desde una de esas universidades –la Universidad del Azuay- ha habido la oportuna rectificación, que honra a sus gestores y que agradezco en mi condición de docente.

En efecto, y aun a pesar de las advertencias que introduje en el texto sobre los riesgos de generalizaciones impudentes, quiero evitar cualquier lectura reductiva o manipuladora. Sí desearía que todo el tejido universitario ecuatoriano, como el de otros países de habla española –España y Colombia, por ejemplo- se manifieste sensible a las exigencias de los tiempos, que reclaman más autenticidad, más afán de superación y unos planteamientos aperturistas que releguen al olvido los tiempos en que las universidades –en España, al menos- se convirtieron en cotos cerrados donde sólo los amigos de los amigos podían escalar posiciones, sin que importaran la calidad ni el rigor. Los resultados académicos son de sobra conocidos, y sitúan a España en la cola de Europa.

Aprendamos de la apertura y de la agilidad de las instituciones universitarias de países como Canadá, que no se dejan apresar por viejos usos ni apaños vergonzosos.


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Carta abierta a Emilio Botín

A raíz del suicidio de Amaia Egaña, en Baracaldo, cuando iba a procederse al desahucio de su vivienda, he considerado pertinente reproducir fragmentos de una carta que dirigí a Emilio Botín, Presidente del Banco Santander Central Hispano, el 24 de enero de 2011. Dejo patente que el contexto y las circunstancias son muy diferentes: pero sí resulta válido el mensaje. El motivo inmediato de la carta fue el abusivo monto de 40,34 euros por la cancelación de una cuenta bancaria.

Distinguido señor:

No quiero distraer mucho tiempo su atención, porque entiendo que no anda sobrado de este tesoro del que disfrutan muchos españoles gracias a la crisis, la incompetencia del Gobierno y la racanería del crédito bancario.

[…]

¿Se da usted cuenta, señor Botín, de que esa cantidad [40,34 euros] viene a representar el 10% de los ingresos mensuales de no pocas familias españolas? Muchas personas necesitan invertir cuatro horas de esfuerzo y trabajo para ganar esa cantidad, ¡y el Banco de Santander cobra impunemente 40,34 euros por cancelar una cuenta!

Es posible que no le lleguen muchos escritos como éste: porque quedan pocas personas con arrestos y porque supongo que ya se cuidará su entorno de filtrar todo aquello que pueda escandalizar sus castos oídos. Pero sería muy conveniente que conociera la indignación que muchos ciudadanos experimentamos por los manejos de un banco que “no cobra comisiones”.

Como historiador y como estudioso de los fenómenos sociales quiero abrirle los ojos. La ira contenida, la desesperación y la impotencia de muchos ciudadanos empiezan a rebosar. No falta mucho para que la violencia se desborde, y no cabe duda de que las instituciones bancarias constituirán uno de los blancos elegidos por esas gentes enloquecidas que nada tienen que perder. Sucesos como la reciente resolución judicial de la causa promovida contra un consejero delegado del Banco Santander no hacen sino echar leña al fuego.

Les ofrezco gratis un consejo: rectifiquen y piensen que hay mucho más que el dinero. Recuperen la vocación de servicio que tal vez tuvieron un lejano día. Dejen de especular con quienes incautamente les confían su dinero. Impidan que el fuego de la cólera de muchos incendie el monte: aunque sólo sea por la mezquina razón de que casi todo lo que pueda arder de ese monte les pertenece.

Un saludo cordial, gratuito y sin comisiones.


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Inútil esperar de los políticos la solución de la crisis

La mera acción política es insuficiente, si no está precedida por una transformación de la estructura misma de la sociedad y por un examen de los supuestos que la fundan

(Octavio Paz, El laberinto de la soledad, Madrid, Ediciones Cátedra, 2007, p. 260)

 

Estas palabras, escritas hace más de sesenta años, cuando el fin de la Segunda Guerra Mundial abría un nuevo capítulo para la historia de Europa, se aplican al pie de la letra a la situación dramática que vivimos desde hace más de un lustro, por una inaudita conjunción de causas: la inmoralidad de instituciones crediticias, la inutilidad de la clase política, el inmovilismo de patronales y sindicatos, la desaforada especulación bursátil, la extinción de fuentes de riqueza (como la industria de la construcción, en España) por el extremado afán de lucro de cuantos pudieron beneficiarse de una coyuntura favorable.

La codicia de unos, la inutilidad de otros y la incapacidad de todos acabaron en España con la gallina de los huevos de oro. Y desde entonces se ha impuesto un pesimismo radical, ante la ineficacia de las medidas que, con un retraso inaudito por la ceguera de los anteriores gobernantes, ha tratado de impulsar un equipo de gobierno que, al parecer, carece de autonomía en la búsqueda de soluciones y se limita a seguir la voz de su amo: recortes, recortes, recortes.

Tanto han castigado a la sociedad que el consumo se ha desplomado; nuestra juventud mejor preparada huye a otros países en busca de futuro; la pobreza campa a sus anchas; las empresas quiebran, y los políticos –desbordados- se llevan las manos a la cabeza y reconocen con disimulo y a escondidas que la situación económica se complica de día en día a pesar de las medidas adoptadas.

¿De dónde, pues, ha de venir la solución a nuestros males?: ¡nunca de la clase política!, porque la mayoría de los militantes de esas formaciones son gregarios interesados en asegurarse espacios de privilegio a los que sólo puede accederse desde el vasallaje a los dirigentes encaramados a los comités directivos.

Por todo lo anterior hemos de repensar el diagnóstico de Paz y preguntarnos si estamos dispuestos a comprometernos en la transformación de la estructura misma de la sociedad y a examinar los supuestos que la fundan.

En el curso de los próximos días, y con ayuda de comentarios de amigos y de lectores, avanzaré algunas recetas que podrían ayudar a superar las dificultades del momento presente.


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Uruguay, un pequeño país

Les invito a compartir la lectura de este discurso de José Mujica, presidente del Uruguay, pronunciado en la la cumbre Río+20

“Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos naturales para vivir. En mi país hay tres millones de habitantes. Poco más de tres millones doscientos mil. Pero hay trece millones de vacas de las mejores del mundo. Cerca de ocho o diez millones de ovejas estupendas. Mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne. Es una plenillanura. Casi el 80% de su territorio es aprovechable. Mis compañeros trabajadores lucharon mucho por las ocho horas de trabajo. Ahora están consiguiendo seis horas. Pero el que consigue seis horas se consigue dos trabajos y por lo tanto trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque tienen que pagar una cantidad de cuotas [plazos]. La motito que compró. El autito que compró. Y pague cuotas y pague cuotas. Y cuando quiere acordar es un viejo reumático como yo y se le fue la vida. Uno se hace estas preguntas: ¿Ése es el destino de la vida humana? Estas cosas son muy elementales. El desarrollo no puede ser en contra de la felicidad, tiene que ser a favor de la felicidad humana, del amor, de las relaciones humanas, de cuidar a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental. Precisamente porque eso es el tesoro más importante que se tiene. Cuando luchamos por el medio ambiente, el primer elemento del medio ambiente se llama la felicidad humana. Gracias”.