MANUEL FERRER

Blog personal de Manuel Ferrer Muñoz


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Curso sobre La comunicación en el ámbito social y el mundo profesional

Se dirige a un público no especializado, y se propone facilitar pautas para
el desempeño exitoso en situaciones como:

– Reuniones profesionales y sociales
– Entrevistas para acceso a puestos de trabajo
– Gestión y mediación en casos de conflictos

– Atención al público
– Atención del teléfono

– Impartición de clases, charlas, conferencias

No es un curso de oratoria, sino un instrumento para una comunicación más
fluida en el día a día de la actividad profesional

El enfoque práctico se ve reforzado por el régimen de tutorías, que permite
realizar ensayos y recibir orientaciones para una más ágil comunicación

Entre los resultados estimados cabe destacar:

– Mejora de la imagen y de la comunicación personal
– Superación de los miedos a la intervención oral en público
– Preparación para el éxito en la negociación
– Refuerzo de la autoestima y de la seguridad en sí mismo
– Metodología rigurosa para articular un razonamiento verbal adecuado al
medio
– Manejo exitoso de situaciones imprevistas

Lugar: Centro Insular de Entidades de Voluntariado, c/ Juan Rumeu García Nº
28, Santa Cruz de Tenerife
Duración, fechas y horario: 5 horas (lunes, 8 de abril, y martes, 9 de
abril, de 7 a 9,30 de la noche)

Tutorías: Quienes lo deseen podrán acceder a un máximo de 3 horas de
ejercicios prácticos complementarios, que se realizarán a través de Skype,
en horario convenido previamente

Costo: El costo de la participación en el curso será de 20 euros. Y el costo del acceso a las tutorías, otros 30 euros
Inscripciones: Los interesados pueden comunicarlo a esta dirección de correo
electrónico: ferrermuma@gmail.com y realizar el correspondiente abono en la cuenta bancaria de la Asociación Aseró: 2065 0046 72 14000 60702

Organiza: Asociación Cultural Aseró

Más información: Quienes deseen ampliar información pueden solicitarla a esta dirección de correo electrónico o a los teléfonos 928244577 / 651905659

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Una Universidad donde impera la arbitrariedad

Universidad de Colima

Hace unos meses, con motivo de una convocatoria de profesores de la Universidad de Colima (México),  una comisión evaluadora cometió una gravísima irregularidad, sin que ese craso error haya sido subsanado por las autoridades académicas competentes de la Universidad de Colima, que han optado por el silencio y la inhibición.

Por cuanto soy parte directamente afectada, y ante la indefensión en que me encuentro, por residir fuera de México y no hallarme en condiciones de demandar judicialmente a la Universidad, considero un deber moral dar a conocer un caso tan clamoroso.

La razón por la que quien suscribe estas líneas quedó excluido fue carecer de formación disciplinaria en Historia, cuando la comisión dictaminadora tenía en su poder un certificado de la Universidad de Granada (España), que dejaba constancia explícita de que mi titulación me habilita académica y profesionalmente para el ejercicio de la enseñanza en la especialidad de Historia.

Ante mi sorprendida réplica, las autoridades académicas, que ni siquiera han hecho pública la baremación de cada candidato, se han refugiado en el poco decoroso recurso de esconderse y omitir una respuesta y una rectificación que son obligadas.

Si ésos son los responsables de la gestión de la Universidad, ¿cabe confiar en que quienes carecen del más elemental sentido de la justicia y de la moral puedan continuar al frente de la máxima institución docente del estado de Colima?


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Un brindis por Tito Vilanova

Cabría pensar, a primera vista, que Tito Vilanova es un hombre marcado por la mala suerte. En abril de 2012, poco antes de cumplir los 43 años, le llegó la oportunidad de su vida que, a la vez, entrañaba un reto dificilísimo: tomar el relevo de Pep Guardiola como entrenador del Fútbol Club Barcelona. Antes de que acabara ese año, Tito recaía de una grave enfermedad que ya le había obligado a suspender su actividad durante casi un mes, cuando ejercía de segundo entrenador, y cedía las riendas del equipo, de modo provisional, a Jordi Roura.

Durante los pocos meses en que dirigió al Barça, Tito rompió todos los registros, sorprendió a propios y extraños y despejó las dudas que planeaban sobre su capacidad para suceder en el mando al más laureado de los entrenadores que han ocupado el banquillo azulgrana. A partir de entonces, la penosa anécdota del ridículo tirón de orejas que le propinó Mourinho dejaría de ser la seña de identidad de Tito, que empezó a brillar con luz propia.

De pronto resultó reconocido y acreditado ante todos su talento, del que ya había dado sucesivas pruebas desde la temporada 2001-2002, cuando se hizo cargo del Cadete B del FC Barcelona, que contaba en sus filas con jugadores de la talla de Leo Messi, Gerard Piqué o Cesc Fàbregas: las mismas solvencia y capacidad que demostró en el FC Palafrugell, la UE Figueres o el Terrasa FC; y, desde 2007, como ayudante de Guardiola en el Barcelona B.

También había quedado atrás su trayectoria deportiva de jugador comprometido y discreto: tres años en el Celta de Vigo, cuando los celestes militaban en Primera División, y, en los años siguientes, peregrinación por varios clubes de la Segunda División (Badajoz, Mallorca, Lleida, Elche), para recalar en la UDA Gramanet,  de Segunda B, equipo en el que se retiró al término de la temporada 2001-2002.

Pero Tito no puede quejarse de mala suerte, por un cúmulo de razones: porque el valor se prueba en la adversidad; porque desde la otra orilla del Atlántico ha sabido insuflar en sus hombres el amor propio necesario para superar situaciones difíciles; porque recuperará la salud y nos demostrará a todos que de fútbol sabe un montón… y porque, aunque así no fuese, habría dejado un hermoso ejemplo en el que podrá mirarse toda una generación de culés que no necesitará buscar lejos una referencia moral para enfrentar la vida con dignidad y con valentía.


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Educación e integración social

“El hijo del gaucho, el migrante del interior que llegaba a la ciudad, y hasta el extranjero que desembarcaba en esta tierra [argentina] encontraron en la educación básica los elementos que les permitieron trascender la particularidad de su origen para buscar un lugar en la construcción común de un proyecto. También hoy, desde la pluralidad enriquecedora de propuestas educadoras, debemos volver a apostar: a la educación, todo”.

(Descargar texto completo: http://www.revistacriterio.com.ar/sociedad/a-la-educacion-todo/)

Estas palabras, pronunciadas por el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco, en un discurso a las comunidades educativas de la arquidiócesis pronunciado el 10 de abril de 2002, ilustran sobre el papel vertebrador que debería desempeñar la educación en el proceso de incorporación de los migrantes a la sociedad de acogida: un rol que desempeñó durante un tiempo en países como Argentina, antes de que la educación, por la que hay que apostar todo, emprendiera su fuga hacia la nada.

Hoy el panorama es aterrador en la inmensa mayoría de los países americanos y europeos, con España en destacado lugar, por la manipulación burda de los gobiernos, empeñados aparentemente en lograr castrar la inteligencia de generaciones enteras, para convertirlas en rebaños que cualquier inexperto pastor pueda apacentar sin mayor riesgo.

Personalidades como la del actual presidente del Gobierno de Canarias han contribuido con eficacia a agrandar el foso que separa a los nacidos aquí de los nacidos allá, a los que se regatea incluso el derecho al trabajo, sin parar mientes en los miles de isleños que en el pasado –y también ahora- han salido de las Islas Canarias en busca de las oportunidades que aquí se les niegan. La prueba de que no hablo por hablar es mi propia trayectoria personal: pero eso es asunto particular que no debe airearse en una discusión de más amplio calado.


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El Opus Dei y Franco

Lecciones de Historia Reciente de España: Franquismo y Transición democrática”, de VV.AA. Centro de Estudios de Humanidades, Las Palmas de Gran Canaria, 1993. El fragmento reproducido corresponde a las pp. 77-79 del capítulo “El régimen franquista y sus relaciones con la Iglesia”, cuyo autor es Manuel Ferrer Muñoz

“La tendencia a la simplificación ha llevado a algunos analistas políticos y –lo que es peor- a bastantes historiadores a explicar los cambios ministeriales que se producen entre 1957 y 1975 mediante la supuesta pugna entre el llamado grupo del Opus Dei y los falangistas. El fundamento para esa interpretación estribaba en que personas como Ullastres, Navarro Rubio, López Rodó, López Bravo, Espinosa, García Moncó y Mortes, que sirvieron como ministros, pertenecían efectivamente al Opus Dei.

Se olvidaba, en cambio, que sus carreras políticas eran muy diversas; que procedían de equipos diferentes; que había falangistas –como Herrero Tejedor- que también eran miembros del Opus Dei, y que simultáneamente encontramos en la oposición a personalidades del Opus Dei, como Antonio Fontán o Rafael Calvo Serer, que no ahorraban críticas al régimen desde el diario Madrid. Esto sin detenernos a referir otros casos, como los de Antonio Herrero Losada (de la Agencia Europa Press) o Andrés Garrigó (de la Gaceta Universitaria), miembros del Opus Dei que mantenían posiciones muy distantes con respecto al régimen. Sin salirnos del ámbito periodístico, los ejemplos podrían multiplicarse: Carlos Soria, José Luis Cebrián, Juan Pablo Villanueva… Por lo demás, parece arriesgado atribuir las combinaciones ministeriales de aquél período, que afectaron a 53 personas de muy diversas procedencias, en función del antagonismo entre la Falange y siete miembros del Opus Dei.

De otro lado, abundan declaraciones de los directivos del Opus Dei y de los mismos protagonistas, que niegan tajantemente la vinculación entre su pertenencia a aquella institución de la Iglesia y sus militancias políticas, que respondían a su personal libertad y responsabilidad. Y tratándose de una organización y de unas personas honorables, que además carecían de motivos para ocultar la verdad, la insistencia en esa supuesta instrumentalización sólo puede ser justificada en virtud de prejuicios muy arraigados. El profesor Tierno Galván, que sólo sacando las cosas de quicio puede ser considerado como parcial en esta materia, no tuvo inconveniente en reconocerlo así:

‘El Opus Dei es una realidad que no voy a encubrir ni a denunciar. Existen personalidades políticas instaladas en el Poder y en la Administración, mientras que otros están en la oposición, y supongo que habrá otros en el limbo (…) Dicen –seguramente con razón- que no son un movimiento dirigido por una cabeza o un cónclave, sino que no tienen otra comunidad que la espiritual y en todo lo demás son libres’ (“Don Quijote”, 31.X.1968).

La intensificación de la campaña anti-Opus Dei desarrollada por la Prensa del Movimiento en el otoño de 1966 motivó una carta personal de Mons. Escrivá de Balaguer, Fundador y Presidente General de la Obra, al Ministro Secretario General del Movimiento. Reproduzco algunos fragmentos altamente significativos:

“Una vez más repito que los socios de la Obra -cada uno de ellos- son personalmente libérrimos, como si no pertenecieran al Opus Dei, en todas las cosas temporales y en las teológicas que no son de fe, que la Iglesia deja a la libre disputa de los hombres. Por tanto, no tiene sentido sacar a relucir la pertenencia de una determinada persona a la Obra, cuando se trate de cuestiones políticas, profesionales, sociales, etc.; como no sería razonable, hablando de las actividades públicas de V.E., traer a cuento a su mujer o a sus hijos, a su familia”. (cit. López Rodó, Laureano. Memorias. vol II. p. 97).

A partir de 1967 resulta evidente el enfrentamiento de dos corrientes en los Gobiernos de Franco: una, encabezada por Solís (Secretario General del Movimiento y jefe de los Sindicatos) y por Fraga (que controlaba el Ministerio de Información y Turismo), y otra formada por el dúo Carrero-López Rodó, caracterizada con mayor o menor acierto como “tecnócrata” e identificada erróneamente con el Opus Dei: ni Carrero ni la mayoría de sus hombre (Villar Palasí, Fontana, López de Letona…) pertenecían al Opus Dei, ni la Obra se sentía representada por esas personas.

El tan traído y llevado “Caso Matesa”, que fue aprovechado en algunos ambientes para implicar al Opus Dei en cuanto tal, tuvo desenlaces muy diferentes para unos u otros de los miembros del Opus Dei que formaban parte del Gobierno: Espinosa y García Moncó cesaron en sus puestos, en tanto que López Bravo y López Rodó eran confirmados en ellos. Al lado de Solís, que estuvo en el origen del escándalo y que de modo imprevisto fue alejado del nuevo Gobierno, estaba otro miembro del Opus Dei, Herrero Tejedor. Y, para acabar de desmontar el tópico, conviene recordar que Víctor Castro Sanmartín, director general de Aduanas, que fue quien denunció el caso, también era del Opus Dei (cfr. Navarro Rubio, Mariano. ‘Mis memorias’ pp. 345-431).

http://www.opusdei.es/art.php?p=36405