MANUEL FERRER

Blog personal de Manuel Ferrer Muñoz


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Depurar responsabilidades en la Universidad de Colima

Hemos conseguido romper el muro de silencio y de opacidad con que venían encubriéndose las trapacerías de la última convocatoria de profesores de la Universidad de Colima.

Para lograr el objetivo final, que no es otro que la dimisión del Rector, hemos de sumar esfuerzos de modo que la presión académica y social sea tal que no le quepa otra salida que dar el paso que, por dignidad, debió haber acometido hace ya tiempo: la dimisión.

A fin de denunciar ante ANUIES los escándalos que han acompañado la convocatoria, reclamo su colaboración para alcanzar estas dos metas: 1) la consecución de un mailing donde aparezcan las direcciones de correo electrónico de los principales responsables de ANUIES y de instituciones universitarias que forman parte de la asociación, y 2) la recogida de más casos en que pueda acreditarse falta de rigor o arbitrariedad manifiesta de parte de las comisiones evaluadoras.

Sí garantizo a todos los que quieran comprometerse en esta tarea de limpieza ética la confidencialidad máxima, de modo que sólo se darán a conocer los hechos, pero no las personas que los padecieron (a no ser que lo autoricen de modo expreso).

Al terminar estos renglones deseo dar las gracias a quienes han tenido la valentía de aportar sus experiencias, de paso que animo a los remisos a que den ese paso. Si consultan este blog, apreciarán que poco a poco van apareciendo comentarios en esa línea: deliberadamente voy administrando esas entradas con cuentagotas, para que el efecto de desgaste sea más eficaz y duradero.

Sé que a todos nosotros nos une el compromiso por la verdad: y es que hemos de parar los pies a quienes han convertido la institución univeristaria en un reducto para amiguetes y en un abarrotes donde se negocian favores y apaños.


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Por qué el Rector de la Universidad de Colima debe dimitir

Hace unos meses, con motivo de una convocatoria de profesores de la Universidad de Colima (México), una comisión evaluadora cometió una gravísima irregularidad, sin que ese craso error haya sido subsanado por las autoridades académicas competentes de la Universidad de Colima, que han optado por el silencio y la inhibición.

Por cuanto soy parte directamente afectada, y ante la indefensión en que me encuentro, por residir fuera de México y no hallarme en condiciones de demandar judicialmente a la Universidad, considero un deber moral dar a conocer un caso tan clamoroso.

La razón por la que quien suscribe estas líneas quedó excluido fue carecer de formación disciplinaria en Historia, cuando la comisión dictaminadora tenía en su poder un certificado de la Universidad de Granada (España), que dejaba constancia explícita de que mi titulación me habilita académica y profesionalmente para el ejercicio de la enseñanza en la especialidad de Historia. A las pruebas me remito.

Ante mi sorprendida réplica, las autoridades académicas, que ni siquiera han hecho pública la baremación de cada candidato, se han refugiado en el poco decoroso recurso de esconderse y omitir una respuesta y una rectificación que son obligadas.

Si ésos son los responsables de la gestión de la Universidad, ¿cabe confiar en que quienes carecen del más elemental sentido de la justicia y de la moral puedan continuar al frente de la máxima institución docente del estado de Colima?


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Hola, Princesa

Estas líneas no están inspiradas por un interés político ni por la defensa de la institución monárquica (que no viene al caso), sino como exigencia ética frente a la zafiedad y la miseria de quien, aprovechando su cercanía familiar a la Princesa de Asturias, se ha rebajado a airear historias de un pasado que a nadie importan, que hieren injustamente a su protagonista y que ofenden a todos aquellos que tratan de inspirar sus vidas en el respeto a los demás.

El infame libelo de David Rocasolano –Adiós, Princesa– desprestigia a su autor y a la editorial que le ha dado acogida entre sus títulos, y constituye una prueba más de la ordinariez que se ha instalado en una sociedad, como la española, que perdió hace mucho el norte, el sentido de la moral y de la proporción, el buen gusto, y que mayoritariamente se recrea leyendo bazofia y asistiendo a espectáculos televisivos repugnantes.

Pan y circo ofrecían a los ciudadanos de Roma unas autoridades que, faltas de ideales, satisfacían de esa manera los bajos instintos de hombres embrutecidos y animalizados.

Telebasura y librobasura constituyen el alimento con que se nutren tantos idiotas que, con tan saludable dieta, incrementan cada día su grado de necedad y de miseria moral.


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Sergio Lobera, alma de un equipo que ya se siente de Primera

La breve trayectoria profesional de Sergio Lobera arranca a los 23 años, en 1999, con su incorporación al cuerpo técnico de la cantera del FC Barcelona. Al frente de varios equipos alevines y juveniles adquirió una valiosa experiencia que se prolongó hasta 2007.

De 2007 a 2009 prestó sus servicios en el Terrassa FC, donde ejerció de director técnico de su fútbol base, director deportivo y entrenador de su primer equipo, y donde coincidió con Tito Vilanova, actual entrenador del FC Barcelona.

Tras su paso por el San Roque de Lepe (2010-2011) y Asociación Deportiva Ceuta (2011-2012), en junio de 2012 debutó en la liga profesional con la UD Las Palmas.

Hay que poner en el haber de Lobera que, en su fichaje por AC Ceuta, se avino a una rebaja de sus honorarios respecto a lo estipulado inicialmente, consciente de las dificultades económicas de la entidad, que contaba entonces con sólo cuatro jugadores en su plantilla, y convencido de su capacidad para inculcar en el equipo el fútbol ofensivo y vistoso característico de su ideario como técnico, que incluye un compromiso serio y profesional del grupo con el club.

Con esa filosofía Sergio Lobera trabaja con ilusión en los fundamentos de lo que podría ser el sexto ascenso de la Unión Deportiva a la División de Honor.


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Amigo Gustavo

Durante mi última estancia en Colombia, decidido a partirme el pecho para encontrar un trabajo en el ámbito universitario que respondiera a unas condiciones mínimamente satisfactorias, tuve el honor y la inmensa satisfacción de contar con tu ayuda generosa y desinteresada.

Tan desinteresada y generosa fue tu colaboración que ni siquiera habíamos llegado a conocernos personalmente. Bastó la intervención de tu hermano, Bonel, para que te desvivieras por ayudarme recurriendo para ello a amigos y contactos en los medios universitarios de Manizales donde te desenvolvías como pez en el agua.

Lo de menos, en el día de hoy, es que aquellas gestiones no se vieran rematadas por el éxito: un desenlace que, en último término, dependía de otras instancias.

Lo importante, en el día de hoy, es que el pasado viernes, 5 de abril, has alzado definitivamente el vuelo, después de una enfermedad que en pocos meses te ha arrebatado de los tuyos.

Déjame decirte que siento muchísimo no haber podido abrazarte como lo hago ahora con el deseo. Permite que te diga, a destiempo, que me removió tu disponibilidad en una encrucijada de mi vida particularmente dura y dolorosa. Gracias a ti y a Bonel experimenté el gozo de no sentirme solo en el esfuerzo por encontrar un modo decoroso de ganarme la vida y de sostener a mi familia.

Ahí donde estás sonreirás cuando te hagan llegar el contenido de estas letras y, en tu sencillez, pensarás que no era para tanto, que soy un exagerado.

Que Dios te bendiga, amigo Gustavo.