MANUEL FERRER

Blog personal de Manuel Ferrer Muñoz


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Juan Manuel de Prada. Control social

control

En un libro muy notable que acabo de leer, Oligarquía y sumisión (Ediciones Encuentro), José Miguel Ortí Bordás se refiere muy acertadamente a esta nueva forma de control social o dominación de las conciencias que ya no actúa, como en los totalitarismos clásicos, allanándolas y forzándolas, sino moldeándolas a su gusto, adaptándolas complacientemente a los paradigmas culturales y políticos vigentes, y reduciendo a los pueblos a la categoría de rebaños gustosamente esclavizados, corifeos de la corrección política y del pensamiento positivo, fundado sobre una antropología optimista (¡el hombre es buenecito y, a poco que lo dejen, irá perfeccionándose todavía más!). Por supuesto, este control social se logra sin que nadie tenga la impresión de estar obedeciendo, sino abrazando libremente (¡con entusiasmo de lacayos fervorosos!) sus directrices. Y, una vez logrado el control completo, el discrepante será automáticamente visto como un desviado o un demente peligrosísimo.

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Recuerdos del Banco del Tiempo de Gran Canaria

logo BT versión definitiva

Estos días que paso en Gran Canaria, antes de reincorporarme al Ecuador son de mucha tranquilidad, que facilita la reflexión sobre experiencias de un pasado todavía reciente.

Entre los recuerdos que con más insistencia me vienen a la mente –y al corazón- sobresalen los primeros pasos del Banco del Tiempo que se puso en marcha en Las Palmas de GC, al que seguiría después el del Área Metropolitana de Tenerife, que no tardaría en adquirir autonomía plena en su desarrollo y que actualmente está en pleno funcionamiento.

Por eso he querido compartir con ustedes este vídeo, que recoge un programa de Expreso de la Televisión Canaria en el que se informó de una iniciativa que entonces empezaba a caminar


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Sentido común, sentido jurídico, vergüenza torera

catilina

Entre los ecuatorianos que he tenido ocasión de conocer y tratar durante doce meses vividos en Quito abunda la gente buena y la buena gente. Muchos de ellos –colegas de trabajo, vecinos, compañeros ocasionales- han pasado a engrosar mi ya dilatada lista de amigos.

Pero también he podido registrar casos singulares, enlazados todos por circunstancias coincidentes: el descaro –la desvergüenza- con que persiguen sus intereses (no siempre legítimos) aun a costa de violar los derechos de otras personas, sin que les importe poco ni mucho el daño que puedan causar, ni la existencia de normas que se supone de obligado cumplimiento.

Me atrevería a decir que en el Ecuador, como en otros países que conozco bien (México y Colombia, por ejemplo), no ha arraigado una cultura jurídica capaz de garantizar a los ciudadanos el respeto y la seguridad que debería proporcionar el ordenamiento legal.

Me reservo para otro momento el detalle de las irregularidades administrativas imputables a Senescyt en un contexto de tanta relevancia como el Proyecto Prometeo.

Más reciente es una peculiar experiencia sufrida cuando MGA* -la propietaria de un inmueble que alquilé en la Av. República de El Salvador como residencia familiar, exigió para la devolución de la garantía el cumplimiento de requisitos que no figuraban en el contrato de alquiler. La condición incluida en él de devolver el departamento en las condiciones en que se recibió, salvo desperfectos ocasionados por el uso ordinario, fue transformada unilateralmente por la desaprensiva propietaria del inmueble en la obligación de pintar íntegramente el departamento y de volver a limpiar una alfombra que ya estaba limpia y unas instalaciones que también lo estaban, bajo la coacción de no devolver la cantidad entregada como garantía.

Tan atrevida y desvergonzada exigencia se explica sólo por la persuasión de la inutilidad de que el inquilino acometiera un procedimiento jurídico contra esa arbitrariedad.

Yo soy un hombre pacífico, pero cada vez entiendo mejor cómo hay gente desesperada que recurre a procedimientos “expeditivos” para cobrar deudas de morosos o para protegerse de abusos de quienes se sienten protegidos por la inoperancia de los operadores jurídicos.

Vienen a la mente las palabras de Cicerón, exasperado por el proceder inicuo de Catilina: Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?

*        No parece que sea el caso de identificar a esa persona, exponiéndola al público descrédito, aunque sí procuraré la información necesaria a quienes lo soliciten, de modo que no vayan a caer en las trampas que refiero en el texto.


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La deshumanización del viaje

ovejas

Desplazarse en avión constituye una de las más desagradables pesadillas que puede vivir una persona a la que repugne el espíritu gregario.

Los pasajeros que arriban a los aeropuertos son conducidos y tratados como ovejas en el aprisco, sujetos a insoportables trámites, revisados y hurgados como delincuentes en potencia, humillados en cacheos indecorosos.

Si, además, la pasajera es mujer que viaja sola con un hijo menor de edad, y ha padecido la desgracia de recalar en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, de Cali, la situación se agrava hasta extremos preocupantes.

Allí se dan la mano la prepotencia y la cerrazón de los funcionarios de Migración con la grosería burda de los policías de Aduana. Si los primeros convierten en una epopeya el sencillo trámite de viajar sin la compañía del marido, con un niño a cargo que no ha alcanzado la mayoría de edad, los segundos no se quedan atrás y se atreven en su desvergüenza a insinuar con desparpajo, cuando revisan hasta los dulces del pequeño, que ¡la mamá puede estar traficando droga!

A esos desgraciados los sostenemos con nuestros impuestos, rellenamos sus estómagos insaciables con el fruto de nuestro trabajo, alimentamos su ridículo sentimiento de superioridad y su estúpida petulancia con largas horas de dedicación a nuestras exigentes actividades profesionales.

Es hora de que estos desaprensivos rindan cuentas, de que la ciudadanía exija el respeto que se le debe, de enseñarles que son nuestros servidores y no unos aprendices de déspotas acreedores de nuestro desprecio.

Nosotros hemos creado y alimentado a esos monstruos, y hemos de descubrir el modo de devolverlos a la condición humana o de acabar con ellos.

P. D.:

1) El cuadro que se ha trazado no reviste carácter universal. Un paso por el aeropuerto Adolfo Suárez, de Madrid-Barajas, permite constatar un panorama alentador, que contrasta con el descrito antes como el día dista de la noche.

2) La guinda: en un vuelo de Avianca, una pasajera indispuesta se negó a abandonar la nave cuando ésta se hallaba aún en pista, antes de iniciar la maniobra de despegue. El tiempo requerido para persuadirla de que se bajara –una hora- impidió que cientos de pasajeros perdieran sus conexiones aéreas en Madrid.


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Pateras y ébola

patera

En relación con la entrada colgada anoche (Esteban Rodríguez García. Vergüenza), y para contextualizar esas críticas tremendas, remitimos a informaciones de prensa de los últimos días, que proporcionan detalles de la arribada a Gran Canaria de una patera, con más de veinte personas a bordo, que fueron tratadas peor que ganado por la torpeza y la falta de humanidad de la Consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias.

Pero podemos quedarnos tranquilos: el alcalde de San Bartolomé de Tirajana asegura que la presencia de esas personas en la playa de Maspalomas no daña la imagen de Canarias como destino turístico.

Y el presidente del Cabildo de Gran Canaria pontifica: “no hubo maltrato a los inmigrantes”.

El alcalde y el presidente del Cabildo son personas honradas, luego merecen crédito.

El traslado al centro de retención, en un camión del servicio de limpieza, de personas que llegaron exhaustas a la isla, después de una azarosa travesía y de haber padecido durante horas un cerco policial, como si fueran peligrosos delincuentes o ratas infestadas, no es maltrato, sino un anticipo de la hospitalidad que nuestras dignas autoridades les dispensan.

No deja de ser lógico que quienes son considerados basura por tan sensibles personajes –tan cautelosos como cortos de inteligencia y duros de corazón- sean trasladados en camiones destinados a este uso.

Estamos de suerte.

El Mundo, 5 de noviembre de 2014

http://www.elmundo.es/espana/2014/11/05/545a2964ca474156118b458c.html

20 minutos, 5 de noviembre de 2014

http://www.20minutos.es/noticia/2287333/0/protocolo-de-ebola/patera/gran-canaria/

Canarias Ahora, 6 de noviembre de 2014

http://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/Bento-reconoce-inmigrantes-limpieza-injustificable_0_321618106.html

Canarias Ahora, 7 de noviembre de 2014

http://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/Bravo_de_Laguna-exageracion-criticas-trato-inmigrantes-maltrato_0_321968377.html

El País, 8 de noviembre de 2014

http://elpais.com/elpais/2014/11/07/opinion/1415385966_348464.html


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Esteban Rodríguez García. Vergüenza

maspalomas

 

Con este comentario se abrió un reciente programa radiofónico de Radio Faycan

Podría pasar de este suceso y ocupar mi pensamiento en miles de cosas y casos que suceden en el mundo. Alguien incluso podría indicarme que mejor me ocupe de lo mío. Y esta observación me haría reflexionar en… ¿Qué es lo mío?

Pues sí, lo mío hoy es calificar de vergüenza social y colectiva los acontecimientos que sucedieron ayer en la playa de Maspalomas (Gran Canaria). Las fotos de hoy no son más que un exponente llamativo de lo que viene sucediendo año tras año en muchas partes del mundo sin que se inmute la conciencia de los que manejan económica y políticamente los destinos de millones de personas de este castigado planeta.

Conocer la noticia de la llegada de una patera con 23 personas exhaustas, agotadas tras un traumático y desesperado viaje a la deriva. Verles medio muertos sobre la arena acordonados por las fuerzas de seguridad y medios asistenciales y sanitarios aterrados ante el pánico por el miedo al contagio de esa mortífera enfermedad del ébola no justifica lo más mínimo que sean tratados como escombros para trasladarlos en un camión del servicio de limpieza.

Sin duda alguna este humillante trato se convierte en un escándalo de grandes dimensiones. Le podíamos dar muchas lecturas que ahondarían más en lo miserable de un pensamiento único dominado por los intereses materialistas y económicos a los que este tipo de incidentes sólo les afecta en términos estéticos y crematísticos deshumanizados (claro, podría afectarnos desde el punto de vista turístico y económico). Vergüenza.

Pero no se apuren, esto es tan solo una anécdota más que la opinión pública digerirá con extraordinaria rapidez, pues ya saben que cuando de algo hay mucho, en nada se queda. Y pasaremos al próximo capítulo de despropósitos de esta interminable novela, donde los actores principales se encuentran fuera de escena guiando los mandos del expolio con inusitada tiranía y avaricia.

No sigamos el juego de esta inmoralidad. No nos dejemos arrastrar por los miedos. No nos sumemos a esta hipocresía vergonzosa de mirar para otro lado mientras suceden, cada minuto, hechos como estos donde seres humanos se ven sometidos a la humillación, al castigo y al abandono mientras permitimos que unos pocos continúen gobernando un mundo que no es de ellos. No nos dejemos embaucar por la propaganda y los parabienes de una sociedad de consumo que maltrata a pueblos enteros mientras roba sus riquezas para ofrecerlas después de sacarles suculentos beneficios.

Esto que ha ocurrido en Maspalomas no es un hecho aislado. Está pasando en miles de lugares. Es producto de la enfermedad más contagiosa y mortífera de la tierra. Pero esta no es el ébola. Es la AVARICIA, y esta enfermedad está vacunada con el dios del dinero al que sólo la conciencia del alma puede combatir.